"Haremos lo posible por solucionar esto". Era casi la medianoche del viernes cuando el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, le contestaba con esta frase al pedido telefónico que le había hecho el gobernador José Alperovich. Pocas veces antes, durante su gestión, el mandatario había tenido tantas quejas juntas en su despacho de parte del arco más representativo de la industria tucumana.
Y el problema es grave desde todo punto de vista. Sin gas, la industria no podrá producir durante una semana, con todas las complicaciones socioeconómicas que ese hecho implica: no menos de 50.000 tucumanos que temporariamente quedan suspendidos en sus trabajos, sin goce de sueldo. "Esperemos que este lunes haya una salida y el gas pueda retornar a las industrias", dijo anoche el gobernador a LA GACETA, luego de una serie de conversaciones informales que mantuvo, en la Quinta de Olivos, con miembros del gabinete de la presidenta Cristina Fernández.
El Gobierno nacional decidió el viernes, en forma preventiva, cortarle el gas a todas las industrias del país ante la llegada de un frente frío que pone en riesgo el abastecimiento energético, incluso a los clientes residenciales, en caso de que no acaten la medida. Los industriales tucumanos plantearon su preocupación al gobernador, sobre todo porque tendrán que suspender a su personal mientras dure la restricción de gas. Esto ha llevado a que los gremios anunciaran un paro de actividades en protesta. Al Poder Ejecutivo provincial esta situación inquieta y, por esa razón, se tendieron comunicaciones directas con la Nación para resolver la falta de gas.
"Entre mañana (por hoy) y el lunes hay que encontrar una solución", señaló a nuestro diario una fuente vinculada con las negociaciones ante la Nación.
La decisión comunicada por Enargas se iba cumpliendo ayer, paulatinamente, entre las industrias. Una solución de coyuntura, analizada por el Ejecutivo local, es que la Nación autorice el uso de 1,2 millón de metros cúbicos a la industria instalada en Tucumán. Ese volumen de gas es casi la mitad de lo que, en promedio, utilizan las fábricas en un día.
Enargas verifica que la medida se cumpla efectivamente, en base a controles de consumo a grandes clientes a través de internet. Si alguna de las industrias no acata la medida, la distribuidora está en condiciones de efectuar el cierre en planta del servicio.
No obstante, según pudo establecer LA GACETA, la gran mayoría de los establecimientos disminuyeron sensiblemente el consumo de gas industrial.